El peso, que es lo primero que notas
Una raqueta pesada da bola profunda y aguanta mejor cuando el rival pega fuerte; una ligera se mueve antes y cansa menos al final del partido. La trampa está en pasarse por arriba: con un marco que no puedes mover a tiempo llegas tarde al golpe, y eso no se arregla con técnica.
Como referencia, por debajo de 280 g se busca manejo, entre 280 y 300 está el término medio de la mayoría de jugadores de club, y por encima de 300 g se entra en terreno de quien ya tiene el golpe hecho y juega a menudo. El equilibrio cuenta tanto como el peso: dos raquetas de 300 g se sienten distintas si una lleva el peso en la cabeza y la otra en el puño.